REFELEXIÓN POST PAROKK

Durante estos meses de paro en la U, me ha costado mucho sentirme completamente de acuerdo con lo que estaba ocurriendo. En cada asamblea en la que participé voté que no a continuar con el paro, porque aunque entiendo las razones detrás de las movilizaciones, no me parece justo que se haya extendido tanto tiempo sin una visión clara, ademas despues de un tiempo dejo de existir un apoyo a las compañeras sino un deseo por no seguir.
Hoy, al ver cuánto hemos retrocedido en los contenidos y en la formación que tanto esfuerzo nos cuesta, me da pena. Siento que esta interrupción nos ha afectado más de lo que se esperaba, no solo académicamente, sino también en el ritmo y en la motivación que teníamos al comenzar el año. Me duele pensar que parte de lo que podríamos haber aprendido ya no se recuperará, y que quizás esa formación incompleta nos acompañe más adelante.
El paro nos hizo detenernos, pero no estoy segura de que nos haya hecho avanzar mucho. 

Lo que hice durante el paro
A pesar de no estar de acuerdo con el paro, traté de aprovechar ese tiempo de la mejor forma posible. Una de las experiencias más significativas fue visitar un colegio como parte de un trabajo de otro ramo. Allí, pude observar de cerca su envolvente y el estado general del establecimiento. Me impactó mucho ver cómo el colegio estaba en malas condiciones, pero a la vez, me conmovió ver el esfuerzo y las ganas de salir adelante que tenían los profesores. Fue una mezcla de tristeza e inspiración que me marcó profundamente.
También, durante el paro, aproveché de viajar a Santiago para visitar a mi bisabuela, algo que no siempre tengo tiempo de hacer. Fue una experiencia muy linda y emotiva, que me permitió reconectarme con mi familia y con cosas simples pero importantes. Además, durante esos días, pude descansar y también aprender otros programas que complementan mi formación, lo que al menos me hizo sentir que no perdí del todo el tiempo.

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