Semana del 20 de Julio

 

Esta semana previa a la comisión fue una montaña rusa. Literal. Todo empezó mal: sin querer, borré el modelo en Revit. Entero. Y como si fuera poco, mi computado, ese mismo que había batallado todo el semestre,
finalmente murió. Pantalla negra. Yo también.

Para el lunes no tenía nada nuevo que mostrar, y eso me estresó muchísimo. Sentía que todo el trabajo se estaba cayendo justo cuando más necesitaba avanzar. Pero después de respirar hondo (y llorar un poco, lo admito), me propuse recuperar lo que pudiera y seguir.

Logré rescatar el primer piso, así que avancé rápido con el segundo. No fue ideal, pero funcionó. Además, armé una maqueta 1:200 para apoyar la presentación. Aunque no estaba tan detallada, me ayudó a explicar mejor la espacialidad y a visualizar el recorrido.


Mis elevaciones y perfiles habían salido bien pencas la entrega anterior, y no quería quedarme abajo de nuevo, así que me propuse mejorarlos. Empecé a ocupar Rayon para poder entender y mostrar todo de forma más clara. Me ayudó a ordenar el dibujo y también a pensar mejor en cómo se expresan las decisiones del proyecto en corte.

Lo que más me costaba era modular bien la plataforma que pasaba por encima de la rayuela. Algo ahí no me convencía del todo… sentía que tenía que repensarla. Mi programa estaba bien, pero aún necesitaba encontrar una mejor forma de vincular el proyecto con el patrimonio. Más respetuosa, más clara, más conectada. Y también, aprender a mantener cierta distancia física y conceptual, sin que se pierda la relación.

A pesar de todo, el jueves llegué con avances. Y eso ya fue una victoria. No fue la entrega perfecta, pero fue una entrega honesta, trabajada con lo que tenía y con lo que podía dar en ese momento.

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